
Evaluación institucional.
El término evaluación, está
unido a otros que lo enmascaran o determinan, es así cuando nos referimos a
medir, calificar, apreciar, estimar. Nos identificamos con la evaluación como
un proceso cíclico y continuo de delinear, obtener y proporcionar información
útil para enjuiciar alternativas de decisión. Éste
proceso (de evaluación institucional) debe poseer la característica de ser
permanente e integrador. Permanente, porque debe llevarse a cabo en todo
momento y no tener un fin, e integrador porque "La evaluación no es un apéndice agregado a los procesos educativos,
sino que por su papel orientador de planificadores, directivos, docentes y
alum-nos debe asumir el carácter de una actividad sistémica, plenamente
integrada con la función educativa y que por tales razones debe ser continua y
no meramente episódica."
LA ÉTICA EN
LA EVALUACIÓN INSTITUCIONAL
Más importante que evaluar y que evaluar bien, es
saber al servicio de qué personas y de qué valores se pone la evaluación.
Porque la evaluación es más un proceso ético que una actividad técnica.
Porque interactúan personas que elaboran juicios de
valor sobre una situación determinada en el cual están involucradas otras
personas.
Con respecto a los aspectos técnicos de la
evaluación, debemos mencionar que realmente adquieren sentido cuando son guiados
por principios éticos, y así poder descartar lo que podemos llamar la
evaluación oculta, que es aquella que se guía por parámetros desconocidos por
el evaluado.
DIMENSIONES DE LA EVALUACION EDUCATIVA
Evaluación
de textos:
•
Datos de identificación (Área, curso, etapa educativa)
•
Formato del Libro (encuadernación, tamaño, costo)
•
Diseño grafico (márgenes, encabezados, letras, ilustraciones, tablas)
•
Análisis del contenido curricular (objetivos, contenidos, nivel)
•
Valoración grupal de la practica.
Rendimiento
de alumnos
•
Toma de decisiones: se decide si el alumno debe pasar o no el curso.
•
Retroinformación: conocer las debilidades y fortalezas en cuanto a sus logros.
•
Reforzamiento: convertir en una actividad satisfactoria, reconocimiento por su
esfuerzo y rendimiento.
•
Autoconciencia: Reflexione, AE, y que elementos tiene dificultades.
Evaluación
del curriculum.
•
Evaluación interna.
•
Evaluación externa.
Evaluación
de programas y proyectos.
•
Obtener información
•
Estimar resultados
•
Problemas específicos del programa
•
Mejorar el programa.
Valores de la evaluación institucional
Según
Antonio Trinidad Requena (1995), la evaluación formativa se orienta por los
siguientes principios básicos tanto en su aplicación como en su desarrollo:
Igualdad.
Toda evaluación se interroga sobre el sentido y el valor de las realidades
objeto de evaluación. Sin embargo, existen muy variadas dimensiones a tener en
cuenta a la hora de juzgar el mérito de algo. Para cumplir con el proceso de
adjudicar valor deben definirse claramente los criterios, contextos y peculiaridades
de la Institución a evaluar. El evaluador aplica, asimismo, criterios de
igualdad que deberán ser construidos por los propios implicados en el proceso
de evaluación.
Diversidad.
Cada aspecto de un programa educativo contiene tantas verdades como puntos de
vista. El evaluador está obligado a conseguir consenso explicativo, teniendo en
cuenta la variedad de explicaciones y demostrando cómo y porqué se produce.
Utilidad.
Los estudios de evaluación deben ser un servicio, más que simples
investigaciones, para proporcionar la ayuda necesaria y la información útil
para la comunidad universitaria. Para ello es necesario utilizar el contenido
de los informes de evaluación como punto de referencia para redefinir
estrategias, consolidar otras y contribuir así a un mejor conocimiento de la
realidad institucional.
Redundancia.
La reiteración permite conocer y descifrar las claves de la realidad educativa.
Los estudios y revisiones continuas de las instituciones en el proceso de
mejora de su organización, sin olvidar los principios éticos, pretende mantener
el difícil equilibrio entre el derecho a la privacidad y la necesidad de
conocimientos y responsabilidad social de aquellos que están implicados en la realidad
evaluada.
Generalización.
Se deben generalizar los resultados de la evaluación ya que así se posibilita
la multiplicación de la eficacia de la evaluación.
Responder
a las necesidades y perspectivas de diferentes audiencias. La evaluación debe
ser útil y dirigida a aquellas personas y grupos relacionados con la tarea de
llevar a cabo lo que se está evaluando.
CODIGO
Los procesos de evaluación a nivel Nacional y
Regional, siguen ciertos estándares,
para su buen desarrollo.
Entre
ellos contar con Profesionales
experimentados en educación, destacados en el campo académico,
científico y profesional denominados: “Pares Evaluadores”.
Con
el objetivo de garantizar la objetividad y transparencia en los procesos
de Evaluación, es indispensable que las
instituciones de evaluación posean un instrumento normativo deontológico, el
cual deberán cumplir todas las personas que participen en el proceso de
evaluación, con ello se mantiene determinados niveles de exigencia, de
competencia y de calidad en el Proceso.
El
Sistema de Evaluación de las Instituciones se basa en El Código de Ética, el
cual regula el desenvolvimiento y las
relaciones de los evaluadores dentro del Equipo de Pares para la Evaluación y
con las autoridades e integrantes de la comunidad institucional.
El
Par Evaluador actuará sin prejuicios acerca de las formas diversas en que se
desarrolla la educación.
El Par Evaluador deberá comprender y respetar
los aspectos relativos a la cultura, los principios y estilos de organización y
trabajo de la institución, en cuya evaluación participa, distanciándose para
ello de las características de su institución de origen y de sus opiniones personales
sobre estos aspectos. Este distanciamiento es necesario para analizar con
equidad el cumplimiento de la Misión, los propósitos y objetivos de la
institución que se evalúa.
POSTURA
Más allá de las dimensiones anteriormente analizadas, no
podemos dejar de mencionar que la utilidad y la valoración de la educación
institucional, depende, en buena medida, de la calidad con que ésta se realiza.
Ya sea en su concepción estrictamente instrumental o en su complementaria
dimensión iluminativa, ésta es una herramienta al servicio del sistema
educativo en tanto que su utilidad dependerá notablemente de la oportunidad y
adecuación de su diseño y aplicación.
Es razonable esperar que cuando las evaluaciones son
realizadas adecuadamente, satisfacen una importante necesidad: la de comprender
y esclarecer los procesos educativos al tiempo que responden una exigencia que
involucra diferentes sectores sociales, demanda emergente de la preocupación
por la calidad educativa, ora por motivos económicos o socioculturales.
Finalmente, agregaré que la utilidad de la evaluación no
debería ser únicamente considerada a partir del alcance que ésta haya tenido de
los propósitos declarados inicialmente, puesto que las consecuencias de un
proceso evaluador con frecuencia exceden las previsiones. Por ello, cuando una
evaluación es llevada a cabo, es necesario prever todos aquellos efectos de
modo tal que resulte posible analizarlos en el momento en que éstos se
presenten.
Analisis crìtico
En
síntesis, se ha presentado una forma de transitar por un proceso de evaluación
institucional, concebido como investigación aplicada, poniendo el énfasis en la
legitimidad técnica del proceso. Dicha legitimidad se presenta estrechamente
vinculada a la posibilidad de desarrollar un proceso participativo y
consistente desde el punto de vista técnico.
Se
insiste en la relación existente entre las decisiones técnicas y los paradigmas
que orientan esas decisiones, sin perder de vista el carácter axiológico y
ético de las prácticas evaluatorias. Esta forma particular de investigación, se
encuentra estrechamente ligada a las consecuencias de su actividad. Por ello,
no puede olvidar ciertos principios de acción que representan formas de
concebir la actividad educativa desarrollada por las Instituciones Educativas y
expresan formas culturales propias de los colectivos donde dicha actividad se lleva
a cabo.
La
insistencia en los aspectos metodológicos y sobre todo en la necesidad de
planificar las acciones, está relacionada con la posibilidad de introducir
cambios tanto en la cultura como en la organización de los centros educativos
ampliando las capacidades institucionales de gestión administrativa y
académica.
La
evaluación institucional refiere a un nivel de análisis donde lo que se evalúa
es el proyecto educativo y académico institucional. La mirada global no resulta
de la sumatoria de las partes sino que implica una visión holística y una
mirada abarcadora e integral. La articulación entre instancias internas o autoevaluatorias
y externas al centro aportaría a la comprensión global de la institución. El
carácter cíclico e inclusive permanente de estos procesos contribuyen a
fortalecer la vida institucional. Como complemento a estas actividades se
incorpora la idea de “meta evaluación” con el objetivo de posibilitar la
evaluación de la evaluación. Insistimos en el carácter inacabado y “en
construcción” de la propuesta de evaluación así concebida. De esta forma, la participación
de los colectivos es imprescindible.
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